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Ventajas de los Almacenes Abiertos: Flexibilidad y Reducción de Costos

Ventajas de los Almacenes Abiertos: Flexibilidad y Reducción de Costos
07/11/2024 | Categoría: Organización de un Almacén

Un almacén abierto (o almacén a cielo abierto) es una zona de almacenaje al aire libre, sin cubierta ni cerramiento de obra, delimitada con vallado y equipada para guardar mercancía voluminosa o resistente a la intemperie. Sus ventajas principales son un coste de implantación muy inferior al de una nave, una puesta en marcha rápida y un acceso directo para camiones, grúas y carretillas. Su límite es el clima: solo funciona bien con la mercancía adecuada y con equipamiento pensado para exterior (acero galvanizado, cálculo a viento, solera con drenaje e inspección periódica).

Si tu empresa tiene la nave llena y dispone de patio o parcela, la tentación es clara: sacar fuera lo que estorba dentro. Bien planteado, un almacén abierto libera metros cubiertos para lo que de verdad los necesita y evita una ampliación de obra. Mal planteado, acaba en perfiles oxidados, palets deshechos por la lluvia y estanterías que nadie calculó para el viento.

En esta guía explicamos qué es exactamente un almacén a cielo abierto, cuándo compensa, qué mercancía aguanta fuera y cuál no, y cómo equiparlo para que sea seguro y rentable, con la experiencia de más de 30 años instalando almacenes en Andalucía y Levante.

 

¿Qué es un almacén a cielo abierto?

 

Un almacén a cielo abierto es un espacio de almacenamiento exterior que no cuenta con techo ni paredes de obra. Se ubica en una parcela o patio delimitado, normalmente con vallado perimetral, y se organiza con solera, zonas de estiba o estanterías aptas para exterior, viales de circulación, iluminación y control de accesos.

 

Es habitual en almacenes de materiales de construcción, ferreterías industriales, empresas de perfilería y metal, carpinterías y serrerías, viveros, empresas de maquinaria y alquiler de equipos, y operadores logísticos que necesitan una campa de apoyo junto a su nave.

 

Almacén abierto, semicubierto y nave cerrada: diferencias

Criterio

Almacén abierto

Semicubierto (marquesina o cubierta parcial)

Nave cerrada

Protección

Ninguna frente a lluvia, sol o polvo

Lluvia y sol directos; no viento ni polvo

Completa

Inversión inicial

La más baja

Media

La más alta

Plazo de puesta en marcha

Corto

Medio

Largo (obra y licencias)

Acceso de vehículos

Total, sin límite de gálibo

Bueno, limitado por la altura de la cubierta

Limitado a muelles y puertas

Mercancía adecuada

Resistente a la intemperie

Sensible al agua pero no al polvo

Cualquiera

Ventajas de un almacén abierto

Estas son las ventajas reales que vemos en los proyectos de almacén exterior que montamos, con sus matices:

1. Menor inversión que construir o ampliar una nave

No hay cubierta, cerramientos ni climatización, así que la inversión se concentra en la solera, el vallado, la iluminación y el equipamiento de almacenaje. El ahorro respecto a una ampliación de obra es considerable, aunque conviene reservar partida para acabados galvanizados y mantenimiento, que en exterior son imprescindibles.

2. Puesta en marcha rápida

Si la parcela tiene una solera en buen estado, un almacén abierto puede estar operativo en poco tiempo: el plazo depende sobre todo de la fabricación y el montaje de las estanterías, no de una obra civil.

3. Acceso directo y maniobra sin restricciones de altura

Camiones, grúas autocargantes, carretillas todoterreno o elevadoras de carga lateral llegan directamente a la mercancía. Para piezas largas o pesadas (perfiles, tubos, vigas, tableros, maquinaria) esto acelera la carga y descarga y reduce manipulaciones.

4. Escalable según temporada

Las zonas de estiba y las estanterías modulares se amplían o reconfiguran sin tocar ningún edificio. Es útil para empresas con picos de stock estacionales, como la construcción o la jardinería.

5. Libera espacio cubierto para lo que lo necesita

Sacar al exterior lo que tolera la intemperie libera la nave para la mercancía sensible, el picking o las oficinas. A menudo esta es la ventaja que más rentabiliza el proyecto, por encima del ahorro directo.

Límites y riesgos que debes valorar antes

Un almacén abierto no es una nave sin tejado. Estos son los factores que más problemas causan si no se tienen en cuenta desde el principio:

  • Corrosión. En zonas costeras, como gran parte del litoral de Málaga y del Levante, el ambiente salino acelera la oxidación del acero. La norma UNE-EN ISO 12944-2 clasifica estos entornos en las categorías de corrosividad más altas (C4 y C5), por lo que la estantería debe llevar galvanizado en caliente (UNE-EN ISO 1461) o un sistema de protección equivalente.
  • Viento. Una estantería exterior cargada actúa como una vela. Debe calcularse frente a la acción del viento según el Código Técnico de la Edificación (CTE DB SE-AE) y anclarse a una solera capaz de resistir esos esfuerzos. Las estanterías de interior no se diseñan para ello.
  • Radiación solar. El sol degrada plásticos, films de embalaje, tuberías de PVC o PE sin protección UV y etiquetas de identificación.
  • Agua y drenaje. Una solera sin pendientes ni evacuación genera encharcamientos que dañan la mercancía apoyada en el suelo y deterioran la base de los puntales.
  • Seguridad y robos. Sin cerramiento de obra, el vallado, la iluminación nocturna y la videovigilancia pasan a ser parte del almacén, no un extra.
  • Urbanismo y actividad. Usar una parcela como almacén exterior depende de la calificación del suelo y de la normativa municipal. Consulta con tu ayuntamiento antes de invertir.

Qué mercancía se puede almacenar a cielo abierto y cuál no

La regla práctica: fuera solo va lo que no pierde valor con lluvia, sol, salitre o polvo. Esta tabla resume los casos más habituales:

Mercancía

¿Apta para exterior?

Observaciones

Ladrillo, bloque, bordillos, piedra, áridos

Sí

Sobre solera o en palet; vigilar el drenaje.

Perfiles, tubos y chapa galvanizados o inoxidables

Sí

Ideal en estantería cantilever galvanizada.

Acero negro o laminado sin tratar

Con protección

Se oxida en superficie; cubrir o rotar el stock con rapidez.

Madera tratada en autoclave

Sí

Apilar con separadores para que ventile.

Madera sin tratar y tableros

Con protección

Necesita cubierta: se deforma y se mancha con la humedad.

Tubería de PVC o PE

Con protección

Solo si tiene protección UV; si no, cubrir.

Maquinaria pesada, contenedores, remolques

Sí

Prever espacio de maniobra y vigilancia.

Plantas y material de vivero

Sí

Es su entorno natural; prever riego y drenaje.

Cemento, yeso o mortero en saco

No

La humedad ambiental los apelmaza y fragua: siempre bajo cubierta.

Mercancía en cartón o con film retráctil

No

El cartón se deshace con la lluvia y el film se degrada con el sol.

Productos químicos, combustibles, fertilizantes

Solo con requisitos

Sujetos al Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (RD 656/2017).

Cómo equipar un almacén abierto para que sea seguro y rentable

Estanterías cantilever galvanizadas para piezas largas

Las estanterías cantilever son el sistema más usado en exterior. Sus brazos en voladizo, sin largueros frontales, permiten cargar perfiles, tubos, vigas o tableros con carretilla lateral o puente grúa, y su versión galvanizada resiste la intemperie. Pueden ser de una o dos caras e incluso incorporar una cubierta ligera sobre la propia estructura para proteger la mercancía más delicada.

Estanterías de paletización para exterior

Para mercancía paletizada que tolera la intemperie también se pueden instalar estanterías de paletización en exterior, siempre con acabado galvanizado, cálculo a viento específico y anclajes dimensionados para la solera existente. Las estanterías comerciales o ligeras de interior no son adecuadas para un almacén a cielo abierto.

Cubiertas parciales y naves modulares para lo que no aguanta fuera

Cuando una parte del stock necesita protección, la solución no siempre pasa por una obra. Las naves modulares o una cubierta parcial sobre una zona concreta permiten combinar almacén abierto y almacén cubierto en la misma parcela, con un plazo y un coste muy inferiores a los de una construcción convencional.

Solera, pendientes y drenaje

La base de todo almacén exterior es una solera de hormigón con capacidad portante suficiente para las cargas de las estanterías y el tránsito de carretillas, con pendientes hacia puntos de evacuación (en la práctica se suelen usar pendientes del 1–2 %). Montar estanterías sobre tierra, zahorra o asfalto deteriorado compromete el anclaje y la estabilidad.

Iluminación, viales y señalización

El RD 486/1997 sobre lugares de trabajo fija niveles mínimos de iluminación también en zonas exteriores donde se trabaja: por ejemplo, 50 lux en vías de circulación de uso habitual. A esto se suman viales señalizados, separación entre peatones y carretillas, e identificación de cada ubicación con cartelas resistentes a la intemperie.

Vallado, control de accesos y videovigilancia

Vallado perimetral de altura suficiente, accesos controlados y cámaras con visión nocturna completan el equipamiento. Además de proteger la mercancía, delimitan la zona de trabajo y evitan el paso de personas ajenas a las áreas de carga.

 

Normativa aplicable a un almacén a cielo abierto

Aunque no haya edificio, el almacén abierto es un lugar de trabajo y sus estanterías son equipos de almacenaje sujetos a norma. Las referencias principales son:

  • RD 486/1997, disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo: viales, iluminación y protección de los trabajadores frente a las inclemencias del tiempo en trabajos al aire libre.
  • UNE-EN 15635, uso y mantenimiento de estanterías de almacenaje: inspecciones periódicas, gestión de daños y figura de la persona responsable de la seguridad de las estanterías.
  • UNE-EN 15512, cálculo estructural de estanterías de paletización, que en exterior debe complementarse con las acciones de viento del CTE DB SE-AE.
  • UNE-EN ISO 12944-2 (categorías de corrosividad) y UNE-EN ISO 1461 (galvanizado en caliente), para elegir el acabado adecuado al emplazamiento.
  • NTP 852 del INSST, guía técnica sobre almacenamiento en estanterías metálicas.
  • RD 656/2017 (Reglamento APQ), si se almacenan productos químicos.

Mantenimiento: checklist para un almacén exterior

En exterior, el desgaste es más rápido que dentro de una nave. Esta rutina ayuda a detectar problemas antes de que se conviertan en accidentes:

  1. Revisión visual periódica de la estantería por la persona responsable (puntales, brazos, anclajes, placas de carga) y registro de los daños detectados.
  2. Inspección por un experto técnicamente competente al menos una vez cada 12 meses, como exige la UNE-EN 15635.
  3. Revisión extraordinaria después de temporales de viento, episodios de lluvia intensa o cualquier impacto de carretilla.
  4. Control de puntos de óxido, sobre todo en cortes, taladros y uniones, donde el galvanizado es más vulnerable.
  5. Limpieza de sumideros y comprobación de que no hay agua estancada junto a las bases.
  6. Comprobación de la iluminación, el vallado y la legibilidad de las placas de carga y la señalización.

Si necesitas apoyo con este punto, nuestro servicio de inspección técnica de estanterías cubre la revisión anual conforme a la UNE-EN 15635.

¿Almacén abierto o nave? Cuándo compensa cada opción

Compensa un almacén abierto si la mayor parte de la mercancía es voluminosa y resistente a la intemperie, dispones de parcela con solera en buen estado y necesitas espacio en poco tiempo o con una inversión contenida.

Compensa cubrir (nave modular o cubierta parcial) si una parte relevante del stock no tolera humedad, sol o polvo, si estás tapando con lonas a diario o si las pérdidas por mercancía dañada ya superan lo que costaría protegerla.

La opción mixta suele ser la más eficiente: zona exterior con estantería cantilever galvanizada para lo resistente y zona cubierta para lo sensible, diseñadas juntas para que los flujos de carga y descarga no se crucen.

Cómo te ayuda MC Comercial con tu almacén exterior

MC Comercial lleva desde 1994 equipando almacenes, comercios y oficinas. Hoy realizamos más de 1.000 proyectos al año en Andalucía y Levante, con un equipo de montaje propio. En un almacén a cielo abierto nos encargamos de:

  • Estudiar la parcela, la solera y la mercancía para proponer el sistema adecuado.
  • Suministrar estanterías cantilever y de paletización con acabado para exterior y cálculo a viento.
  • Combinar zonas abiertas y cubiertas con naves modulares cuando hace falta.
  • Realizar la instalación de almacenes y la inspección y mantenimiento posteriores.

Preguntas frecuentes sobre almacenes abiertos

¿Qué es un almacén abierto?

Es una zona de almacenamiento al aire libre, sin cubierta ni cerramiento perimetral de obra, delimitada normalmente con vallado y equipada con solera, estanterías aptas para exterior, iluminación y control de accesos. Se usa para mercancía voluminosa o resistente a la intemperie.

¿Se pueden instalar estanterías metálicas a la intemperie?

Sí, siempre que sean de acero galvanizado o con un acabado adecuado a la categoría de corrosión del emplazamiento (UNE-EN ISO 12944-2), estén calculadas para soportar la acción del viento (CTE DB SE-AE) y vayan ancladas a una solera firme. Una estantería de interior colocada fuera se corroe antes y no está dimensionada para el viento.

¿Qué estantería es mejor para guardar perfiles, tubos o madera en exterior?

La estantería cantilever: sus brazos en voladizo, sin largueros frontales, permiten cargar y descargar piezas largas con carretilla o puente grúa. En versión galvanizada es la opción más habitual en almacenes a cielo abierto de ferreterías industriales, almacenes de construcción y carpinterías.

¿Cada cuánto hay que inspeccionar las estanterías de un almacén exterior?

La norma UNE-EN 15635 exige inspecciones visuales periódicas por la persona responsable de la seguridad de las estanterías y una inspección por un experto técnicamente competente al menos una vez cada 12 meses. En exterior conviene revisar además tras temporales de viento o lluvia intensa.

¿Cuándo compensa más una nave modular que un almacén abierto?

Cuando parte de la mercancía no tolera humedad, sol o polvo (embalajes de cartón, sacos de cemento o yeso, electrónica, textil) o cuando el clima obliga a cubrirla con lonas casi a diario. En esos casos una nave modular o una cubierta parcial suele salir más barata que las pérdidas por mercancía dañada.